Potencia el lenguaje y la comunicación como medios de encuentro, verdad y construcción de sentido, abiertos al diálogo con las culturas.
La interpretación es el proceso fundamental mediante el cual los seres humanos asignamos significado a los signos, símbolos y eventos que nos rodean. Lejos de ser un acto mecánico, es una labor activa y creativa donde la comprensión emerge de la interacción dialéctica de cuatro pilares esenciales.
El plan lector requiere gradualidad y dosificación: no se trata de prohibir, sino de acompañar con libertad. Cada edad y etapa emocional necesita textos adecuados, y en un mundo de sobreinformación, saber elegir es un verdadero arte. Leer no es solo comprender, sino dejar que el texto nos afecte y entre en nuestro interior. Un buen plan lector cuida no solo qué se lee, sino cómo se lee.
Jesús conectaba las historias con la vida de quienes lo escuchaban para tocarlos y transformarlos; así nacen las parábolas. Del mismo modo, los cuentos, novelas y lecturas del plan lector pueden convertirse en parábolas personales.
Cada lectura puede ser un encuentro con el maestro interior que interpela, confronta y ayuda a crecer.