Actitudes

La belleza tiene elementos objetivos y subjetivos entrelazados

La belleza nace de la armonía, la forma y la proporción, pero no se impone: necesita un corazón dispuesto a acogerla. Lo bello no solo se percibe con los ojos, también con el interior, y despierta en nosotros el deseo de ir más allá. En la experiencia de la belleza se entrelazan lo objetivo y lo subjetivo.

La belleza conduce a Dios

La belleza es un camino hacia Dios, la via pulchritudinis. Todo lo que nos asombra y nos conmueve remite a una Belleza infinita. No solo lo creado es bello, también el amor, el perdón y hasta la cruz. Cada experiencia de belleza nos susurra:
hay Algo más grande que yo, búscalo.